¿Puede un país fijar un límite a su población? Esa es la pregunta que los suizos respondieron este domingo, cuando los votantes acudieron a las urnas para decidir sobre una propuesta que buscaba limitar su población a 10 millones.
Aún las boletas están siendo contadas, pero las primeras proyecciones señalan que un 55% de los votantes se mostró en contra, mientras que el 45% de los electores se inclinó a favor.
La medida era impulsada por el Partido Popular Suizo, de derecha, que la describió como una "iniciativa de sostenibilidad" destinada a aliviar la presión sobre la vivienda, los servicios públicos y el medio ambiente.
El sistema de democracia directa que tiene el país establece que cualquier decisión mayor debe tomarse en las urnas. Solo se necesitan 100.000 firmas para llevar una medida a votación.
Los opositores -entre los que se incluía al gobierno suizo, todos los demás partidos principales, empresarios y sindicatos suizos- calificaron la propuesta de "iniciativa del caos", argumentando que privaría a hospitales y hoteles del personal que tanto necesitan y dañaría las relaciones, tan difíciles de lograr, con la Unión Europea, dejando a Suiza, país no miembro de la UE, aislada en un mundo muy incierto.
