semanas bombardeando la República Islámica de Irán, mientras el mundo musulmán observa la guerra, recibiendo más o menos impactos directos e indirectos.
Sin embargo, ninguno de estos países de mayoría musulmana se apresura a ayudar a Irán y, por el contrario, muchos lo ven como una amenaza.
Es que, si bien sostienen el mito de la solidaridad panmusulmana, también se enfrentan a contradicciones sectarias, desconfianza mutua, intereses nacionales, dependencia de Estados Unidos y la reticencia a verse arrastrados a otra guerra de consecuencias impredecibles.
Irán aspira a convertirse en una potencia nuclear y la potencia hegemónica regional. Y desde aquel 28 de febrero ha estado bombardeando a los países árabes vecinos.
Este es uno de los mayores errores estratégicos de Irán en los últimos años.
