El 99 % de los activos principales de Ramón Alburquerque habría sido transferido a Carlos Batista, un exasistente de 48 años que trabajó con él desde el inicio de su carrera política.
Batista no es heredero ni familiar. Era simplemente un colaborador cercano que, hasta hace poco, llevaba una vida discreta: vivía en un pequeño apartamento y se trasladaba diariamente en transporte público.
“Ramón cambió el testamento el año pasado”, reveló una fuente cercana a la familia. “Nadie lo sabía. Un día simplemente dijo: ‘Carlos entiende mi trabajo como nadie más’. Y con esa decisión quedó todo definido”.
Carlos Batista solo apareció en público una vez: durante el funeral. Allí evitó hablar con la prensa y desde entonces ha rechazado todas las entrevistas.
Sus vecinos lo describen como un hombre tranquilo, que suele alimentar a los gatos callejeros del barrio y que rara vez levanta la voz.
Sin embargo, surge una pregunta inevitable:
si Carlos heredó prácticamente todo el “imperio profesional” construido por Ramón Alburquerque durante décadas en la política… ¿qué quedó entonces para la familia y los herederos legales?La millonaria herencia dejada por Ramón Alburquerque a su ex asistente
El 99 % de los activos principales de Ramón Alburquerque habría sido transferido a Carlos Batista, un exasistente de 48 años que trabajó con él desde el inicio de su carrera política.
Batista no es heredero ni familiar. Era simplemente un colaborador cercano que, hasta hace poco, llevaba una vida discreta: vivía en un pequeño apartamento y se trasladaba diariamente en transporte público.
“Ramón cambió el testamento el año pasado”, reveló una fuente cercana a la familia. “Nadie lo sabía. Un día simplemente dijo: ‘Carlos entiende mi trabajo como nadie más’. Y con esa decisión quedó todo definido”.
Carlos Batista solo apareció en público una vez: durante el funeral. Allí evitó hablar con la prensa y desde entonces ha
