Lo que parecía un esquema de corrupción impenetrable terminó desmoronándose debido a un rastro de evidencias digitales y descuidos en aplicaciones de mensajería comercial. Un expediente judicial revela cómo el uso de WhatsApp y correos institucionales permitió a los agentes federales rastrear cada paso del Agente Especial Supervisor de la DEA, Meliton Cordero.
El error del contacto “Milito Clara”La investigación de Homeland Security Investigations (HSI) dio un giro decisivo cuando una fuente de información entregó capturas de pantalla de conversaciones de WhatsApp. En ellas, el cómplice de Cordero (un promotor de talentos) interactuaba con un contacto guardado bajo el seudónimo de “Milito Clara”. Al rastrear el número telefónico asociado a ese nombre, los investigadores confirmaron que terminaba en 1841, el cual correspondía legalmente al teléfono celular oficial de trabajo asignado a Cordero por la DEA en la República Dominicana.
Correos oficiales y audios delatores
El descuido no se limitó a la mensajería personal. Según el informe del Agente Especial Robert Tansey, se facilitó a los interesados el correo institucional [email protected] para coordinar los “servicios” de agilización. Además, las autoridades obtuvieron:
• Notas de voz: Mensajes de audio donde se discutían los depósitos de dinero y el estatus de las aplicaciones.
